Ambystoma mexicanum

Ambystoma mexicanum

Shaw y Nodder (1798)
Anfibios
Ambystoma mexicanum
Ambystoma mexicanum

El ajolote (Ambystoma mexicanum), del náhuatl āxōlōtl («ā» -atl- = agua, «xōlōtl» = animal: "animal de agua") es una especie de anfibio caudado de la familia Ambystomatidae. Es endémico del sistema lacustre de la Cuenca de México y ha tenido una gran influencia en la cultura mexicana. Se encuentra en peligro crítico de extinción por la pérdida de hábitat, introducción de peces exóticos, sobreexplotación, contaminación y su consumo como alimento.​ Es una especie neoténica, es decir, puede alcanzar la madurez sexual reteniendo sus características larvarias, y al contrario que la mayoría de anfibios no pasa por un proceso de metamorfosis.

Nombre(s) común(es): Ajolote, Axolote

Medio:, Alimentación:Comportamiento:, Dimorfismo:Cría en Cautividad:Temperatura:Tamaño máx.:Volumen mín.:Salinidad:pH:kH:gH:Corriente:, Iluminación:Dificultad:Procedencia:Longevidad:

Los ajolotes se clasifican dentro de la familia de los ambistomátidos. Antiguamente se los denominó Siredom mexicanum, pero en la actualidad pertenecen al género Ambystoma. También en un principio se le confundió como ejemplares larvas de la salamandra tigre (Ambystoma tigrinum) que no habían experimentado la metamorfosis. Sin embargo, hoy se les reconoce como especies distintas.

Mide alrededor de 15 cm de longitud total, siendo raros los ejemplares que miden más de 30 cm. El ajolote tiene la apariencia de un renacuajo gigante con patas y cola. Se caracteriza por tener tres pares de branquias, las cuales salen desde la base de su cabeza y van hacia atrás, ojos pequeños, piel lisa y patas cuyos dedos son finos y puntiagudos, pero que no desarrollan uñas. La coloración del ajolote es muy variable: en estado silvestre, la mayoría son de color café oscuro con el dorso negro, el vientre más claro, y manchas oscuras débiles y poco visibles en flancos y dorso. Sin embargo, también pueden presentar patrones de coloración diferentes, especialmente en cautiverio: gris, café, verde pardo, anaranjado e incluso blanco con ojos negros, albino dorado, albino blanco o casi negro.

En promedio esta especie alcanza los 15 cm de longitud en cautividad, aunque se han observado especímenes que superan esa longitud siendo raro ver individuos de más de 30 cm.

El ajolote es un animal puramente carnívoro, en libertad suele alimentarse de pequeños peces y crustáceos, también de insectos, gusanos, larvas y alevines. El tamaño del alimento variará según el tamaño del animal siendo más grandes a medida que pasan los años.

En cautividad se le puede proporcionar gránulos de alta calidad que le aporten los nutrientes necesarios además de tiras de carne y pescado. Es imprescindible no darle nunca alimento de más ya que, de permanecer dicho producto hundido, se pudrirá y disminuirá la calidad del agua.

La dieta varía según la etapa de desarrollo.

  • Crías recién eclosionadas: Durante los primeros días de vida se alimentan del saco vitelino y en vida libre también de algunas microalgas. Los productos basados en alga espirulina están indicados para alevines en general.
  • Crías: Se sugiere alimentarlas a partir de los 11 días de eclosionadas con pequeñas presas vivas, como los nauplios de artemia salina, pequeñas larvas de insectos de aproximadamente 3 mm de largo, y tubifex; este último debe administrarse perfectamente desinfectado con una gota de acriflavina, una de azul de metileno, una de sulfato de cobre y una de permanganato de potasio (después de 1 hora se debe enjuagar perfectamente y queda listo para el consumo).
  • Juveniles: A partir de los 5 cm de talla se les puede ofrecer artemia salina, alevines, tubifex, pellets pequeños, lombriz de tierra y pequeños trozos de carne.
  • Adultos: La dieta puede ser muy variada y consistir en peces pequeños (como charales y alevines), acociles, tubifex, lombrices de tierra, tenebrios, pequeños trozos de carne de res o pollo, grillos, pellets comerciales, entre otros.

Cuando damos alimento vivo debemos estar seguros de su calidad. Aunque lo ideal sería criarlo nosotros mismos, muchas veces esto no es factible y en tal caso se aconseja adquirirlo en un lugar de confianza. Si tenemos duda de su calidad, podemos dejarlo en un contenedor con agua adicionada con unas gotas de acriflavina con azul de metileno durante seis horas. Posteriormente enjuagamos perfectamente el alimento, retiramos los charales o tubifex muertos y proporcionamos el alimento vivo y limpio a nuestros ajolotes.

Hasta el momento no se tienen determinados con exactitud los requerimientos nutricionales para la mayoría de especies de anfibios. Sin embargo, la experiencia y la literatura recomiendan ofrecer una dieta variada, principalmente a base de presas completas, para evitar deficiencias de nutrientes.

La frecuencia de alimentación depende de la etapa de desarrollo. En los primeros días de vida se puede ofrecer alimento una vez al día. Ya que el alimento es muy pequeño, se aconseja ofrecerlo con la ayuda de una red de malla fina. Es importante no mover demasiado el agua del contenedor, pues las crías son muy sensibles a enfermar por estrés. El alimento que no sea consumido debe cambiarse diariamente.

Con respecto a los adultos, éstos pueden ser alimentados cada tercer día variando el alimento. En algunos casos se puede ofrecer una cantidad que dure dos o tres días y después se retire por dos días. Si se decide alimentar diariamente, se sugiere ofrecer una cantidad moderada. El exceso de alimento, como en todas las especies, repercute en la salud del organismo.

El ajolote joven y pequeño puede ser mantenido en un acuario estándar de 20 L. Mientras que el adulto necesitará uno más grande de aproximadamente 40 L, en el que puede vivir solo o con otro integrante.

Se trata de un animal nocturno, por lo cual para evitar estresarlos es importante no colocarles iluminación demasiado brillante. Además, para su comodidad se recomienda agregarle uno o dos escondites (rocas apiladas, tuberías de PVC, decoraciones huecas de cerámica) a su acuario, donde permanecerán durante el día.

  • pH: 6.5 – 8
  • Cloro: 0 ppm
  • Dureza (GH): 6 – 16 dGH
  • Alcalinidad (KH): 3-10 dKH
  • Nitritos (NO2): > 3 ppm
  • Amonio: 0 ppm
  • Salinidad: 1.000 SG (salobre)
  • Concentración CO2: < 5 ppm
  • O2 disuelto: >80% de saturación
  • Temperatura: 10 – 18˚C

Los ajolotes jóvenes son muy inquietos y nadan constantemente, luego se vuelven más tranquilos con el paso del tiempo. También van perdiendo la agresividad, pues son sumamente agresivos entre ellos cuando son jóvenes, sobre todo a la hora de alimentarse. Si bien son animales tímidos que prefieren ocultarse, pueden acostumbrarse al contacto con las personas, incluso hasta comer de tu mano.

Un ajolote no es una buena elección si en tu acuario viven diferentes especies. Estos anfibios tarde o temprano acabarán comiéndose cualquier compañero que sea más pequeño que ellos. Además es casi inevitable que los peces muerdan sus llamativas agallas; si son suficientemente grandes pueden dañarlos gravemente. En cuanto a alojar a varios axolotes, solo podrán convivir si son adultos y tienen mucho espacio. Los ejemplares jóvenes se morderán unos a otros, y si son de distinto tamaño, el más grande puede comerse al más pequeño.

Los ajolotes alcanzan la madurez sexual al año aproximadamente, sin embargo puede haber variaciones importantes en la edad según la alimentación, calidad del agua y condiciones del acuario. Presentan algunas diferencias entre los sexos; los machos son delgados y tienen grandes glándulas alrededor de la cloaca que hacen que la zona parezca más “inflada”. Las hembras tienen la cabeza más corta y ancha y su cuerpo es más ancho para albergar los huevos.

En cuanto a la filtración de agua, la cual es necesaria para la limpieza, el movimiento debe ser lo más lento posible. El flujo alto puede resultarles estresante y lo demuestran curvando sus branquias hacia adelante.

El cambio de agua debe llevarse a cabo de la misma manera que en cualquier otro acuario. Su calidad es realmente importante para aportarle un buen hábitat y largos años de vida. Una buena rutina de cambios parciales será más que suficiente.

Estamos frente a una especie que puede conservar su estado juvenil en el organismo adulto, por lo que pueden alcanzar su madurez sexual aun poseyendo características larvarias.

Estos animales maduran sexualmente una vez transcurridos 12 o 18 meses, a partir de ese momento ya puede empezar el cortejo.

El cortejo inicia cuando el macho llama la atención de la hembra tras empujar la cola en la cloaca de su pareja, para luego ambos danzar en círculos.

Estos animales ponen alrededor de 200 a 300 huevos que son depositados en la vegetación que se encuentre alrededor de su hábitat o pueden ser adheridos a las rocas.

Una vez pasados 10 o 14 días estos harán eclosión.

El ajolote es endémico del Valle de México, más concretamente del sistema de canales de Xochimilco, en la Ciudad de México. Antes de que sus poblaciones se vieran fuertemente disminuidas habitaba todo el complejo lagunar del valle, incluyendo los lagos de Texcoco y Chalco, también se encuentran distribuidos por Tlaxcala, en el municipio de el Carmen Tequexquitla. Su hábitat son lagos o canales de aguas poco profundas con mucha vegetación acuática. Es una especie completamente acuática.

1 comentario

  1. Me parece uno de los animales más curiosos que he visto, debe ser una pasada tenerlo en el acuario.

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